MOSCÚ (AP) — Separatistas en el este de Ucrania proclamaron el martes un nuevo estado que aspira a incluir no solo los territorios que controlan sino el resto del país.

El sorpresivo anuncio en el bastión rebelde de Donetsk plantea nuevas dudas sobre el acuerdo de alto el fuego de 2015, que se suponía iba a frenar los combates en el corazón industrial de Ucrania y el regreso gradual de estas zonas a manos del gobierno central a cambio de más autonomía.

Más de 10.000 personas murieron en los combates que se originaron después de que los rebeldes, respaldados por Rusia, tomaron el control del este del país en abril de 2014, después de que Moscú se anexionase la península de Crimea. En un principio, los rebeldes querían unirse a Rusia, pero el Kremlin no llegó a incorporar el territorio oficinalmente ni a publicitar su respaldo militar a los sublevados.

Los rebeldes en Donetsk y Luhansk, además de representantes en otras regiones ucranianas, formarán un estado llamado Malorossiya, explicó el líder separatista local Alexander Zakharchenko en declaraciones publicadas el martes por la agencia de noticias separatista Donetsk.

La mayor parte de las zonas que forman parte de la Ucrania actual eran conocidas como Malorrisya, o la Pequeña Rusia, cuando estaban integradas en el imperio ruso.

Zakharchenko explicó que se está elaborando una constitución, que se someterá a votación popular más tarde.

"Creemos que el estado ucraniano no se puede restablecer", dijo Zakharchenko en comentarios publicados por la agencia de noticias Tass. "Nosotros, representantes de las regiones de la antigua Ucrania, excluyendo Crimea, proclamamos la creación de un nuevo estado que sucede a Ucrania”.

Aunque los separatistas del este tienen simpatizantes en otras regiones del país, ni intentaron tomar el control de esas zonas ni cuentan con representación política allí.

Francia, Alemania, Ucrania y Rusia trazaron un acuerdo en la capital de Bielorrusia, Minsk, en 2015, que llevó a una hoja de ruta para poner fin al conflicto entre el ejército y los separatistas. Según el pacto, los rebeldes y el gobierno ucraniano acordaban que los separatistas devolverían el control de los territorios que tomaron a Kiev, que permitiría la celebración de elecciones locales y concedería una mayor autonomía a las regiones. Aunque la tregua ayudó a reducir la intensidad de los combates, ninguno de los aspectos políticos entró en vigor.

Yevgen Marchuk, el representante de Ucrania en las conversaciones de paz con los rebeldes, dijo a la televisora 112 el martes que el anuncio, realizado en la víspera de una nueva ronda de conversaciones en Minsk, "podría bloquear las negociaciones por completo".

No hubo comentarios de inmediato desde Rusia, que ha apoyado a los rebeldes. The Associated Press documentó cómo Moscú ayudó a los separatistas con fondos, armas y reclutas. El Kremlin negó con contundencia haber enviado tropas a luchar con los rebeldes a pesar de las claras evidencias.

Durante el conflicto, las zonas controladas por los separatistas han estado gobernadas por autoridades autoproclamadas en Donetsk y Luhansk, que se hacen llamar República Popular de Donetsk y República Popular de Luhansk. Líderes rebeldes en Luhansk, al contrario que sus homólogos en Donetsk, no han manifestado directamente su intención de anexionarse a Rusia y no realizaron comentarios sobre el anuncio del martes.