TEHERÁN (AP) — Irán le advirtió el lunes a sus países vecinos que no deben fomentar la inseguridad en sus fronteras, en referencia a las protestas contra el gobierno que han sucedido en las últimas dos semanas.

Las declaraciones del ministro de relaciones exteriores Mohamad Javad Zarif en una conferencia de seguridad en Teherán hicieron eco de la postura de las autoridades iraníes. Teherán acusa a potencias externas _incluyendo a su rival regional Arabia Saudí_ de motivar la agitación relacionada con las manifestaciones.

“Algunos países trataron de hacer mal uso de los incidentes recientes”, dijo Zarif sin nombrar a algún país en específico, y agregó que “ningún país puede crear un entorno seguro por sí mismo a expensas de crear inseguridad entre sus vecinos”.

“Este tipo de esfuerzos” solo pueden producir un efecto indeseado, agregó el ministro de relaciones exteriores, reportó la agencia de noticias IRNA.

Las manifestaciones antigubernamentales iniciaron primero en Mashhad, la segunda ciudad de Irán, el 28 de diciembre y posteriormente se extendieron a otras localidades. Las protestas fueron las más grandes que se han visto desde la disputada elección presidencial de 2009. Fueron detonadas por un aumento en los precios de los alimentos y en el desempleo, pero después algunos manifestantes hicieron llamados a derrocar al gobierno y gritaron lemas contra el líder supremo, el ayatola Alí Jamenei.

Al menos 21 personas murieron y cientos fueron arrestados. En respuesta, también hubo enormes marchas a favor del gobierno y las autoridades culpan de la agitación a la intervención extranjera.

La poderosa Guardia Revolucionaria de Irán culpó de los disturbios a Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí, así como a un grupo de oposición exiliado conocido como Muyaedín-e-Khalq, y a partidarios de la monarquía derrocada en la Revolución Islámica de 1979.

Zarif también mencionó una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU el viernes. Estados Unidos convocó a la reunión y describió las protestas iraníes como una cuestión de derechos humanos que podría derivar en un problema internacional.